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La incomunicación en medio de la edad de la libre expresión

23 jul 2021
3 min de lectura

Actualizado: 19 ago 2021


A pesar del desarrollo de las tecnologías de comunicación y el aumento de la accesibilidad a estas, vivimos en un mundo en donde la diversidad de formas de ver el mundo y pensar han creado un enorme flujo de ideas y comunicaciones, las cuales terminan por disminuir la comunicación entre las personas en su totalidad.

Esto se da, puesto que al tener una gran diversidad de receptores respecto a un gran número de ideas distintas, se generan diferencias en el pensamiento que al ser malentendidas terminan por generar identidades beligerantes de personas que desean ser los portadores de la verdad. En este caso se genera una desinformación peligrosa, que termina por llevar a divisiones e ideales cada vez más cerrados, pero del mismo modo la desinformación presenta una oportunidad de llegar a una comunicación más precisa y certera donde se entiendan los puntos de vista de los otros y por medio de la sana discusión se generen nuevas ideas y puntos en común.

Lamentablemente en la actualidad en lugar de darse la construcción de relaciones y comunicaciones basadas en el respeto, la fragmentación de los datos e ideas, terminan por generar una información-servicio de cada tipo de los puntos de vista, la cual se toma por los miembros que creen en este punto de vista como una información-conocimiento incuestionable que termina formando parte de la identidad de la persona, y por lo tanto lleva a mentalidades cerradas que impiden el aprendizaje y apreciación de las comunicaciones de otras formas de ver y pensar el mundo desde el rechazo activo que el receptor-actor genera hacia aquello que va en contra la creencia de que el receptor, cada uno de los seis millones que hay, tiene la única verdad.

Este tipo de creencias en la comunicación imposibilitan la convivencia y rompen los vínculos entre las personas, en especial en los espacios electrónicos, en donde la posibilidad de mantener un perfil anónimo lleva a la incomunicación en virtud de la falta de respeto y de tolerancia, a la vez que se genera un tipo de com. que crea un comunitarismo por medio de las estrategias de seducción y manipulación donde se convence a personas adeptas a un punto de vista similar que la información que se está dando es la verdad por medio de la creación de chismes, mentiras y exageraciones con las cuales se busca crear dogmatismos que desprestigian las experiencias y palabras de otros sujetos que pueden hablar de forma honesta.

Un ejemplo de esto, podría ser el caso de las comunidades de los "nice guys" en internet, quienes se aprovechan de las mentalidades misóginas de algunos hombres para convencerlos de que las mujeres como grupo son las culpables de su falta de capacidad de salir en una cita, dejando de lado la idea de que estas negativas a su persona derivan de la forma como usan el lenguaje para interactuar con las mujeres, como se puede ejemplificar en el video de Vincey (2020).

De este modo, se observa como actualmente se suele valorar a las personas que imponen sus voces ante las de otros, donde no se consume información críticamente al seguir un sesgo de confirmación donde preferimos creer lo que queremos e ignorar los problemas de los otros, por lo cual para llegar al entendimiento que tanto le hace falta al mundo se debe aprender a consumir y crear ruido e información de manera consciente y crítica, buscando entender las posiciones de los demás y evaluando porque ciertas ideas nos resultan dolorosas.



 
 
 

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